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Ante la reciente difusión de la noticia de que el Iapos ha dado de baja un grupo de médicos porque cobraban adicionales a sus afiliados, consideramos necesario realizar algunas afirmaciones sobre el compromiso de la Asociación Médica con sus socios y también recordar aspectos de los alcances de los convenios, que nuestra entidad firma con los financiadores –obras sociales y prepagas– del Sector salud.

En ese sentido, observamos con preocupación la mediatización de una cuestión que siempre fue abordada con protocolos específicos, que hacen innecesaria la difusión pública, a menos que se pretenda sacar un rédito de ella. No compartimos la sobre-exposición mediática, porque contribuye a estigmatizar a los médicos, cuando en rigor somos una de las variables de ajuste del sistema.

Lo observamos convencidos de nuestros valores. Una actitud responsable nos lleva a no avalar esas prácticas; pero también a no desentendernos de posibles causas que las originan y entre las cuales no se pueden soslayar la creciente precarización del trabajo médico.

Queremos resaltar que el compromiso histórico de la AMR es con la defensa del trabajo médico en todas sus formas legítimas. De ahí nuestra actividad sostenida para la firma de convenios con los financiadores, como modo de preservación y generación de fuentes de empleo; y, a la vez, de la búsqueda de las mejores condiciones laborales para nuestros afiliados, lo que presupone –ante todo– aranceles justos y cobros en plazos razonables.

Sabemos que, más allá de lo estipulado en convenios, nuestros socios suelen estar expuestos a situaciones desfavorables, por caso, en los plazos de cobro o en descuentos desmedidos por parte de entidades prestadoras de salud.

Además es evidente que en el sistema de salud, propenso a la incorporación a veces indiscriminada de prácticas con alto componente tecnológico, el arancel del profesional es la variable de ajuste.

Conclusión

Esa complejidad nos lleva a insistir en el debate sobre el modo en que se distribuye el gasto en salud, que parece responder más a reglas de mercado que al de derechos laborales y a la Salud de la población. Por eso, seguiremos la discusión para que los recursos del sector se direccionen hacia una justa retribución a los profesionales y una equilibrada –y debidamente evaluada– asignación de recursos a prácticas con alto componente tecnológico. Puede sonar superficial la afirmación, pero cabe hacerla: qué mejor manera de evitar el cobro de adicionales que garantizar a los profesionales aranceles justos.

 

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Rosario, martes 22 de agosto de 2017